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Estos últimos meses están resultando bastante difíciles, como lo han sido y serán siempre  para cualquier deportista durante su proceso de recuperación de una lesión.  Sin duda alguna, las lesiones, son el mayor temor de los deportistas y  la peor parte del deporte. Por ello y, aprovechando para sacar el lado positivo de la situación, os presento este post con el que trataré de ayudaros a sobrellevar una lesión de la forma que, tras mi experiencia, más práctica e inteligente  considero.

El problema, en muchas ocasiones, además de la lesión en sí y la incapacidad para realizar tu profesión o tu hobby, viene acrecentado por el hecho de no tener el pronóstico demasiado claro, no saber  con exactitud qué hacer para recuperar más rápido, de sentir un dolor constante, de no experimentar evolución…

En estos años como entrenadora y deportista he podido comprobar que, de forma general, cuando nos lesionamos, pasamos por las siguientes fases:

  1. Negación: la primera reacción suele implicar quitarle importancia a la molestia/dolor, tender a pensar que no es nada, que se trata de algo temporal que, con bajar un poco la carga o evitar ciertas actividades, pasará.
  2. Rabia-Desilusión-incomprensión-arrepentimiento: tras comprobar que no se trata de una simple molestia, aparecen sentimientos negativos que tendremos que superar.
  3. Toma de decisiones (Aceptación I): una vez pasada la fase anterior, solemos entrar en un proceso de aceptación de la situación que comienza con la toma de decisiones (dónde acudir para solucionar el problema; qué pruebas, viajes, competiciones o eventos hay que cancelar…)
  4. Búsqueda de soluciones (Aceptación II): tras conocer el diagnóstico de la lesión, llega el momento de buscar soluciones y organizar el proceso de recuperación (Tratamiento a realizar).
  5. Impaciencia: por sentir una evolución lenta o inexistente durante los primeros días/semanas/meses.
  6. Impotencia: por no poder realizar más para acelerar la recuperación y porque muchos factores que influyen en la recuperación, escapen de nuestro control.
  7. Tristeza: fruto de los sentimientos anteriores, además de por el hecho de alejarnos de lo que más nos gusta, de nuestro hobby y/o profesión.
  8. Falta de fuerza de voluntad: al no tener un objetivo claro y no poder desarrollar nuestra rutina habitual.
1. NegaciónEscuchar siempre al cuerpo, priorizar el descanso. Nadie se conoce mejor que uno mismo. Darle a cada cosa la importancia que merece.
2. Rabia-Desilusión-incomprensión-arrepentimientoDe todo se aprende, los baches no son más que pequeños parones que nos permiten coger carrerilla y volver más sabios, más fuertes y con más ganas. Casi todas las pruebas se repiten de año en año y hay tiempo para todo. No nos obsesionemos con sacarle un sentido a todo, la mayoría de las lesiones son causadas por un cúmulo de factores (en ocasiones difíciles de identificar) y lo importante es tener claros los más importantes para solucionarlos y no reincidir.
No nos arrepintamos, mejor aprendamos.
3. Toma de decisiones (Aceptación I)Este momento es importante y duro. Llega la hora de afrontar la realidad, reorganizar la temporada, cancelar pruebas y/o planes, hacer frente a cambios y ser fuerte y positiv@. Cuanto antes se tomen este tipo de decisiones, antes podremos pasar página y ponernos manos a la obra para recuperarnos.
4. Búsqueda de soluciones (Aceptación II)Esta fase resulta fundamental. Tendremos que tratar de mantener el positivismo, aceptar la situación y hacer todo lo que esté en nuestra mano para recuperarnos lo antes posible.
5. ImpacienciaDurante el proceso, siempre querremos más, querremos mejorar antes de los tiempos que marque tu cuerpo y querrás que el tratamiento sea más efectivo y rápido de lo que puede llegar a ser. PACIENCIA. Todo llega, y, una rehabilitación adecuada, garantiza una vuelta prolongada.
6. ImpotenciaMuchos de los factores que influyen en la recuperación, estarán fuera de tu control y eso puede generarte impotencia. Tranquil@, estás haciendo todo lo posible y solo se necesita tiempo.
7. TristezaPor mucho que nos guste el deporte que practiquemos, somos conscientes de que en absoluto es lo más importante. Aprovechemos para hacer esas cosas para las que nunca tenemos tiempo, ver a esas personas que hace tanto que no vemos, dedicarle tiempo a las más queridas, hacer otras cosas que nos gusten y disfrutar del descanso. Todo es cuestión de perspectiva y actitud. En nuestra mano está desaprovechar este tiempo o invertirlo en algo que nos aporte felicidad.
8. Falta de fuerza de voluntad.Cuando nos lesionamos, es normal perder lo que a mi entrenador Jaime Menéndez de Luarca le gusta denominar “La buena rutina” (Descansar suficiente, cuidar la alimentación, cuidar el entrenamiento invisible, en definitiva, hacer todo lo posible para alcanzar el máximo rendimiento.)
Mi recomendación es que seas paciente contigo mism@, que te mimes y te cuides y te des el tiempo necesario para aceptar la situación, desconectar un poquito y ordenar tus ideas. Una vez tomadas las decisiones oportunas, dependiendo de nuestros objetivos, el proceso de recuperación puede ser un buen momento para tomarse un respiro y desconectar o para dedicar más tiempo a fortalecer las debilidades.

 

Ante esta explosión de sentimientos y descontrol de pensamientos y, tras haberlos experimentado todos, comparto con vosotros la actitud que trataría de adoptar si se me volviese a presentar una situación similar, con el objetivo de aportaros recursos frente a este tipo de situaciones:

Con el fin de facilitar el proceso de recuperación, mantener una actitud positiva y aceptar la situación lo antes posible, seguir los siguientes pasos y ser fríos y prácticos en la toma de decisiones, marcará la diferencia:

  1. Diagnosticar la lesión: hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para conseguir un diagnóstico lo más rápido y específico posible.
  2. Identificar y analizar las posibles causas: consensuar con nuestro equipo técnico (médico deportivo, entrenador, fisioterapeuta, nutricionista, osteópata, psicólogo…) los factores más probables que han podido llevar a la lesión.
  3. Buscar soluciones a las posibles causas para evitar reincidencia.
  4. Tratar la lesión: Tendemos a creer que cuando nos lesionamos, nos recuperaremos únicamente con bajar la carga o descansar. Sin embargo, dependiendo del tipo de lesión, el tratamiento y rehabilitación de la misma pueden ser necesarios para conseguir la completa y más rápida recuperación.
  5. Reanudar los entrenamientos de forma progresiva: recordemos reanudar los entrenamientos progresivamente, no debemos tener prisa ni saltarnos etapas. Si existe algo peor que la lesión, es la recaída y, es en esta fase de vuelta a la rutina es donde suelen cometerse la mayoría de fallos al querer volver a la competición demasiado rápido.
  6. Mantener los cuidados necesarios: en muchas ocasiones, la lesión no desaparece al mismo tiempo que lo hace el dolor y, pese a no sentir molestia, no estamos al 100%. Siempre es recomendable continuar con los ejercicios  necesarios para prevenir una recaída y  mantener el tono recomendado en la zona lesionada.

Cada lesión y cada deportista es un mundo y requiere de un proceso de rehabilitación y recuperación diferente. Respetarlo, tener paciencia y mantener una actitud positiva será lo que más nos ayude a sobrellevar este proceso lo mejor posible.

Todo pasa, por mucho que cueste verlo cuando lo estamos sufriendo, todos los problemas tienen solución y, los que no lo tienen, han dejado ya de ser problemas, sino hechos, que cuanto antes afrontemos y aceptemos, antes estaremos en paz y felices.

¡MUCHO ÁNIMO!

El dolor que sientes hoy será la fuerza que sentirás mañana

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